La mayoría de las personas que fuman comenzaron a hacerlo cuando eran adolescentes. Las personas que tienen amigos y/o padres que fuman de forma frecuente son más propensas a empezar a fumar. Algunos adolescentes dicen que «sólo querían probarlo» o que pensaban que “molaba» fumar.

Los anuncios de la industria tabacalera, las rebajas de precios y otras promociones para sus productos son una gran influencia en nuestra sociedad. Además, el consumo del tabaco también se muestra en los videojuegos y en la televisión. En las películas que muestran a personas fumando suelen ser personajes de gran influencia y son vistos como los que van “a la moda”.

La influencia más reciente en el consumo de tabaco es el cigarrillo electrónico y otros dispositivos electrónicos de «vaping» de alta tecnología. A menudo, son erróneamente considerados inofensivos, siendo más fáciles de conseguir y usar que los productos de tabaco tradicional.

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¿Fumar tabaco es realmente adictivo?

Cualquier persona que comienza a consumir tabaco puede convertirse en adicta a la nicotina. Los estudios muestran que fumar es más probable que se convierta en un hábito si se comienza durante la adolescencia. Cuanto más joven se comience a fumar, más probabilidades hay de volverse adicto a la nicotina. Casi 9 de cada 10 adultos que fuman comenzaron antes de los 18 años.

La adicción se caracteriza por la búsqueda o el uso repetido y compulsivo de una sustancia a pesar de sus efectos nocivos y consecuencias no deseadas. La adicción es la dependencia física o mental de una sustancia, por lo que el consumo regular de tabaco conduce a la adicción a la mayoría de las personas.

La nicotina y otras sustancias químicas presentes en el humo del tabaco se absorben fácilmente en la sangre a través de los pulmones. Desde allí, la nicotina se propaga rápidamente por todo el cuerpo. Cuando se toma en pequeñas cantidades, la nicotina causa sensaciones agradables y distrae a las personas de situaciones estresantes que puedan estar viviendo, lo que hace que la persona quiera más. La nicotina actúa sobre la química del cerebro y el sistema nervioso central, afectando el estado de ánimo y funcionando de forma similar a otras drogas al inundar los circuitos de recompensa del cerebro con una sustancia química llamada dopamina.

A medida que el cuerpo se adapta a la nicotina, las personas tienden a aumentar la cantidad de tabaco que consumen. Esto eleva la cantidad de nicotina en su sangre, necesitando más tabaco para obtener el mismo efecto, lo que conocemos como tolerancia. Con el tiempo, se alcanza un cierto nivel de nicotina y la persona tendrá que seguir fumando para mantener dicho nivel.

Las personas que fuman pueden volverse rápidamente dependientes de la nicotina y sufrir síntomas de abstinencia física y emocional (mental o psicológica) cuando dejan de fumar. Estos síntomas incluyen irritabilidad, nerviosismo, dolores de cabeza y dificultades para dormir. La verdadera marca de la adicción, sin embargo, es que la gente todavía fuma a pesar de que saben que fumar es malo para ellos, afectando su vida, su salud y su familia.

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¿Por qué es tan difícil dejar el tabaco?

Dejar de fumar o reducir el consumo de tabaco causa síntomas de abstinencia de nicotina. La abstinencia es física y mental. Físicamente, el cuerpo está reaccionando a la ausencia de nicotina. Mentalmente, la persona se enfrenta a renunciar a un hábito, lo cual requiere un cambio importante en el comportamiento.

Las personas que consumen tabaco regularmente tendrán síntomas de abstinencia si de repente dejan de fumar o reducen en gran medida la cantidad que consumen. Por lo general, dichos síntomas comienzan en unas pocas horas y alcanzan el pico en 2-3 días más tarde, cuando la mayoría de la nicotina y sus subproductos están fuera del cuerpo. Los síntomas de abstinencia pueden durar de unos días a varias semanas. Los síntomas de abstinencia de nicotina pueden incluir cualquiera de los siguientes:

¿Cómo puedo dejar de fumar o cómo puedo ayudar a una persona de mi entorno a que lo deje?

Alrededor de 2 de cada 3 fumadores dicen que quieren dejar de fumar y, aproximadamente, la mitad tratan de dejarlo cada año, pero pocos lo logran sin ayuda. Esto se debe a que no sólo se convierte físicamente dependiente de la nicotina, sino a que existe una fuerte dependencia emocional (psicológica). Si un fumador usa el tabaco para evitar o gestionar situaciones estresantes, el intentar dejar de fumar se convierte en un gran problema, además de que suelen vincular el fumar con actividades sociales. Todos estos factores hacen que fumar sea un hábito difícil de romper.

Sin embargo, la adicción al tabaco se puede superar con un tratamiento adecuado. Por ello, desde Estamos Contigo contamos con profesionales especializados en esta adicción que pueden ayudarte o ayudar a la persona de tu entorno a dejar de fumar. Es cierto que los consumidores habituales de tabaco tienden a tener altas tasas de recaída, pero en Estamos Contigo elaboraremos un plan de tratamiento individualizado con un equipo multidisciplinar, poniendo especial énfasis en la prevención para que no exista ninguna recaída y logres superar esta adicción.

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