Indudablemente, es altamente beneficioso para la salud dedicar una parte del día a nuestras aficiones, pero ¿Una afición puede convertirse en un problema y en una adicción? Esa es la pregunta que vamos a tratar de responder a lo largo del artículo, concretamente en lo referido a la adicción a los videojuegos.
La adicción a los videojuegos, también conocida como trastorno de juego o trastorno de juego en Internet, se define generalmente como el uso compulsivo de videojuegos que provoca un deterioro significativo en la capacidad de un individuo para funcionar en varios ámbitos de la vida durante un período prolongado de tiempo. El principal criterio para este trastorno es la falta de autocontrol sobre el juego.
Además, los efectos (o síntomas) de la adicción a los videojuegos pueden ser similares a los de otras adicciones psicológicas.
¿Cómo detectar esta adicción?
Los jugadores pueden jugar muchas horas al día, descuidar la higiene personal, ganar o perder peso significativo, interrumpir los patrones de sueño que resultan en la privación del sueño, jugar en el trabajo, evitar llamadas telefónicas de amigos o mentir sobre cuánto tiempo pasan jugando videojuegos. Algunos criterios que caracterizan al Trastorno de Juego en Internet son los siguientes:
- Preocupación. Se pasa mucho tiempo pensando en juegos incluso cuando no se está jugando o planteando cuándo puedes jugar después.
- Se siente inquietud, enfado, irritabilidad, tristeza o ansiedad cuando se intenta reducir o detener el juego o cuando no se puede jugar.
- Se siente la necesidad de aumentar la cantidad de tiempo para el juego para obtener la misma emoción que antes se solía tener con menos horas de juego.
- Reducir/detener. Se siente que se debe jugar menos, pero no se puede reducir la cantidad de tiempo.
- Renunciar a otras actividades. Se pierde el interés en la participación en otras actividades recreativas debido a los videojuegos.
- Continuar a pesar de los problemas. Se continúa jugando a pesar de que se es consciente de las consecuencias negativas, tales como no dormir lo suficiente, llegar tarde a la escuela/trabajo o descuidar tareas importantes.
- Engañar/encubrir. Se miente a la familia, amigos u otros acerca de cuánto se juega o se intenta evitar que la familia o amigos sepan cuánto juegas.
- Escapar de estados de ánimo adversos. Se juega para escapar u olvidarse de los problemas personales o para aliviar sentimientos incómodos como la culpa, la ansiedad, la impotencia o la tristeza.
- Riesgo de perder relaciones y oportunidades. Se arriesga o se pierden relaciones significativas u oportunidades de trabajo o educación debido a los juegos.

¿A quiénes afecta más?
Las personas más jóvenes y los hombres son más propensos a experimentar un trastorno de juego que las personas mayores y las mujeres. Los adolescentes corren un mayor riesgo de padecer este trastorno que los adultos, afectando el uso adictivo de los videojuegos al 5% de los adolescentes.
Los españoles juegan a los videojuegos una media de 6,6 horas a la semana. Además, del total de población que reconoce jugar a los videojuegos más de 6 horas semanalmente, el 64% es de género masculino, casi el doble de las mujeres que juegan.
¿Por qué los videojuegos son tan adictivos?
Algunas teorías se centran en los sistemas de recompensa de los videojuegos, como los bucles compulsivos, para explicar su naturaleza potencialmente adictiva. La anticipación de tales recompensas puede crear una reacción neurológica que libera dopamina en el cuerpo, de modo que, una vez obtenida la recompensa, la persona la recordará como un sentimiento placentero. Esto se ha encontrado en otras adicciones conductuales tales como el abuso de sustancias y el juego patológico.
Otra de las razones por la que los videojuegos son potencialmente adictivos es porque se pueden jugar todo el día todos los días. El hecho de que no hay final para el juego puede percibirse como algo gratificante para algunos y, por lo tanto, los jugadores están más involucrados en el juego.
¿Cuáles son las principales consecuencias de la adicción a los videojuegos en los jóvenes?
- Estilo de vida sedentario: Las horas que se pasa sentado frente a un ordenador puede afectar negativamente a un cuerpo en desarrollo, provocando una falta de ejercicio físico, lo cual puede dar lugar a un aumento de peso, dolores por malas posturas y a un mayor riesgo de diabetes tipo 2 en los niños y adolescentes.
- Falta de interacción con sus iguales: Aunque los videojuegos requieren interactuar con otras personas, no necesariamente preparan a los jóvenes para la realidad de socializar con sus compañeros. Aprender a interactuar con otros en un entorno del mundo real es una habilidad social imprescindible.
- Problemas con la concentración y la atención: Los movimientos rápidos y la acción de ritmo rápido de los videojuegos promueven una pérdida de concentración en los jugadores.
- Violencia: Los jóvenes que dedican mucho tiempo a jugar videojuegos que se centran en el combate, la lucha o la violencia pueden mostrar más signos de violencia que los que no juegan a estos juegos.

¿Qué puedo hacer si tengo esta adicción o la sufre alguien de mi entorno?
En comparación con otros trastornos adictivos, la adicción a los videojuegos puede no parecer muy grave; sin embargo, los padres, parejas e hijos de personas adictas a los videojuegos pueden atestiguar los efectos negativos de este comportamiento. Al igual que otras actividades potencialmente positivas, los videojuegos tienen su lugar en una vida sana y completa, pero cuando el juego comienza a tener prioridad sobre la escuela, el trabajo o las relaciones, el individuo necesita ayuda profesional. Desde Estamos Contigo, aplicamos programas de tratamiento que abordan este nuevo trastorno.
En Estamos Contigo, un equipo de profesionales formados en esta adicción establecerá un plan individualizado que se centrará en terapias de modificación conductual, alejando a la persona de los patrones de pensamiento y los hábitos obsesivos de la adicción. Además, en el tratamiento se incluye la terapia de grupo, la cual es una fuente valiosa de motivación y apoyo moral, especialmente para las personas que han perdido el contacto con amigos o compañeros como resultado de su adicción al juego; así como el asesoramiento familiar, con el objetivo de educar a los seres queridos sobre el trastorno y crear un entorno familiar más estable.