El juego patológico, conocido popularmente como ludopatía, es el impulso irreprimible de jugar aun siendo consciente de sus consecuencias y del deseo de querer parar. Está reconocido como un trastorno por la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Actualmente, el juego patológico se encuentra recogido dentro de la categoría de los trastornos relacionados con sustancias y trastornos adictivos. Aquí cabría preguntarnos ¿Qué tienen que ver los trastornos relacionados con el consumo de sustancias con el juego patológico? La relación es que el juego estimula el sistema de recompensas del cerebro como lo hacen las drogas o el alcohol, lo que conduce a la adicción.

Los juegos que causan mayor adicción actualmente son los siguientes:
- Los juegos de azar, los cuales suelen estar programados con el objetivo de que la gente tenga la sensación de que está ganando dinero, cuando realmente lo está perdiendo. Ejemplos de estos juegos son los casinos, los bingos, la ruleta, el Blackjack…
- Las máquinas tragaperras. La persona pierde gran cantidad de dinero en poco tiempo, pero cuando gana una mínima cantidad, siente una gran satisfacción. Además, la persona cree que depende de su habilidad, cuando se trata de un juego de puro azar.
- Las apuestas deportivas son la principal causa de las personas que sufren ludopatía actualmente. Esta adicción se ha disparado en estos últimos tiempos debido a que pueden realizarse en modalidad online. De esta forma, al producirse a través del móvil u ordenador, las personas no son conscientes del dinero que están perdiendo, lo que ha facilitado que mucha gente joven realice apuestas deportivas teniendo la falsa seguridad de que es probable que ganen porque entienden de deportes, aunque realmente los resultados deportivos se deben al azar.
- Juegos de rol. Se juegan a través de cartas y juegos de mesa complicados, compitiendo con otras personas. Estos juegos también son el resultado mayormente del azar, por lo que muchas personas se vuelven adictos a los mismos.
¿Cómo sé si tengo un problema con el juego o lo sufre una persona de mi entorno?
A diferencia de la mayoría de los jugadores casuales que se detienen al perder o establecen un límite de dinero para gastar en el juego, las personas con un problema de juego patológico sienten el impulso de seguir jugando, un patrón que se vuelve cada vez más destructivo con el tiempo.
Según el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-5), los principales síntomas que presenta una persona con un juego patológico son los siguientes:
- Necesidad de apostar cantidades de dinero cada vez mayores para conseguir la excitación deseada.
- Está nervioso o irritado cuando intenta reducir o abandonar el juego.
- Ha hecho esfuerzos repetidos para controlar, reducir o abandonar el juego, siempre sin éxito.
- A menudo tiene la mente ocupada en las apuestas, por ejemplo, reviviendo continuamente experiencias de apuestas pasadas o planificando su próxima apuesta.
- A menudo, apuesta cuando siente desasosiego, como culpabilidad, ansiedad o depresión.
- Después de perder el dinero, suele volver otro día para intentar ganar y así “recuperar” las pérdidas.
- Miente para ocultar su grado de implicación en el juego.
- Ha puesto en peligro o ha perdido una relación importante, un empleo o una carrera académica o profesional a causa del juego.
- Cuenta con los demás para que le den dinero para aliviar su situación financiera desesperada provocada por el juego.

El juego patológico en los adolescentes y en los jóvenes
La aparición del juego patológico suele ocurrir durante la adolescencia o la edad adulta joven. En España, los estudios confirman que el porcentaje de las personas adolescentes y jóvenes con un juego patológico es superior al de los adultos, siendo más frecuente en los hombres que en las mujeres.
Debido a que el juego es muy popular en nuestra sociedad, muchos adolescentes prueban diferentes actividades de juego, incluyendo el póquer, dados, tarjetas de rasca y apuestas deportivas, entre otros. Pocos adolescentes son conscientes de los riesgos asociados al juego excesivo, que se expresa en una pérdida gradual del control sobre el comportamiento del juego. Aproximadamente, el 4-5% de los jóvenes de 12-17 años, cumplen uno o más criterios para tener un problema de juego; y otro 10-14% están en riesgo de desarrollar una adicción, lo que significa que ya muestran signos de perder el control sobre su comportamiento de juego.
Por tanto, podemos apreciar que el perfil del ludópata en España está cambiando en estos últimos tiempos. Hace apenas unas décadas, el perfil prototípico se trataba de un hombre casado entre los 35 y 45 años. Sin embargo, actualmente la mayoría de los casos actuales se trata de jóvenes entre 18 y 25 años. Además, también se está produciendo un aumento de menores de edad con problemas de adicción asociados a los juegos de azar y a las apuestas. Estos datos son muy preocupantes, pero ¿A qué se debe tal cambio? Principalmente, a la aparición de internet, propiciando una mayor facilidad para acceder a estos juegos y creando estimulaciones intensas y adictivas, lo cual hace más mella en los cerebros de los más jóvenes, ya que están en desarrollo y, por lo tanto, son más vulnerables.

¿Cómo puedo recuperarme o ayudar a una persona de mi entorno a que supere esta adicción?
El juego patológico es una condición grave que destruye vidas. Aunque tratar este trastorno puede ser un reto, las personas que luchan por superar este problema han encontrado ayuda a través de un tratamiento profesional.
Desde Estamos Contigo, queremos insistir en que si te sientes identificado con la lista anterior de síntomas y signos o conoces a alguien que crees que pueda sufrirlos, debes buscar ayuda profesional, ya que reconocer el problema es el primer paso hacia el tratamiento. Dicha ayuda te la podemos ofrecer desde nuestro centro, el cual cuenta con profesionales ampliamente formados en el juego patológico que establecerán un plan individualizado para que puedas recuperarte y vivir la vida que realmente mereces o ayudar a la persona a la que tanto aprecias.